Niki Barouxis, coordinadora del bosque alimentos de DUG, habla con las líderes de Tierras Verdes, Ángela Torres e Imelda García, sobre formas de ayudar a que los árboles sigan creciendo el 24 de julio. Foto de Daianee Galindo.

Lo que alguna vez fue un terreno baldío de 10,000 pies cuadrados en el vecindario industrial de Elyria-Swansea ahora hospeda un bosque de alimentos. Bordeado por las vías del tren, la propiedad actualmente cultiva pinos, árboles frutales y diversas verduras. El espacio verde fue creado para combatir la contaminación industrial y servir como jardín comunitario, pero se ha convertido en algo más que eso; es una obra de amor para las líderes de Tierras Verdes, cinco mujeres que su único deseo es retribuir a su comunidad.

“¿A mi Dios me bendice, y nunca me deja, entonces por qué yo no voy a dar tiempo a mi comunidad?” “¿Si yo recibo cosas buenas por qué no voy a dar?  Por eso le doy mi tiempo a mi comunidad”, dijo María de Luna, miembro de Tierras Verdes.

La parcela fue comprada en marzo por el fideicomiso de tierras comunitarias Tierra Colectiva con la ayuda de su organización hermana Globeville Elyria-Swansea Coalition, Denver Park Trust, Metro Denver Nature Alliance y las mujeres de Tierras Verdes quienes vendieron tamales y enchiladas para recaudar fondos. Colectivamente, los grupos recaudaron 200.000 dólares para comprar el terreno, cuál había estado desocupado por más de una década.

“La idea del jardín ya estaba desde que iniciamos el fideicomiso de terrenos, no solo para construir viviendas, sino también negocios y buscar áreas dentro para convertirlas en espacios verdes. ¿Has notado los terrenos baldíos al lado de la I70? Hay áreas que no se están utilizando y para eso fue la idea”, dijo De Luna.

Immature plants in a dirt lot
Progreso actual en el bosque alimentario de Tierras Verde en Elyria-Swansea el 24 de julio. La mitad de la parcela alberga 17 árboles y 40 plantas que comenzarán a producir frutas y verduras en el futuro. Foto de Daianee Galindo.
A dirt lot with a shipping container
Las líderes de Tierras Verdes se reúnen con la Coordinadora de Alimentos Forestales de DUG, Niki Barouxis, el 24 de julio en la parcela comunitaria. Foto de Daianee Galindo.

En cuanto se completó la venta, comenzaron a trabajar. Con ayuda de Denver Urban Gardens, o DUG, colocaron 17 árboles y 40 plantas donadas por la organización.

“Todo lo que DUG ha plantado hasta ahora fue a través del apoyo [comunitario]”, dijo Ana Varela, directora de Comunicaciones de la Coalición GES. “Tuvimos reuniones con DUG– reuniones comunitarias, reuniones de planificación–y fue genial ver a todos [los vecinos] elegir sus árboles”.

Los miembros del grupo querían plantas que produjeran alimentos utilizados en sus propias culturas y recetas, como los tomates y el chile.

“Le preguntamos a la gente que les gustaría tener en la huerta  y dijeron especias, tomates, chiles, cilantro, epazote y también quieren tener hierbas medicinales”, dijo De Luna.

Dos veces por semana, las señoras llegan temprano para evitar el calor. Se reúnen para inspeccionar y regar el jardín, lo que ha sido difícil debido a la falta de acceso al agua en la parcela. Sin embargo, con el apoyo de una vecina, las mujeres pudieron pedir prestada agua y continuar manteniendo el jardín próspero mientras esperan que Denver Water les permita el acceso. Aunque esto puede haber ralentizado su progreso, las mujeres todavía están encantadas con lo lejos que ha llegado el jardín, especialmente después de ver crecer una variedad de tomates.

Tomato plant with immature fruit
Tomates creciendo en el bosque alimentario de Tierras Verdes detrás de la fábrica Eaton Metal Products en el barrio industrial de Elyria-Swansea el 24 de julio. Foto de Daianee Galindo.

“Estamos muy contentas porque tenemos tomates”, dijo De Luna. “La tierra está produciendo y esperamos que pronto nos dé fruta. Solo necesitamos agua. [Los vecinos] nos dan agua y les reembolsamos un poco, pero cuando tengamos agua será más fácil y producirá más”.

Además de ser líderes comunitarias, las señoras de Tierras Verdes son madres, abuelas, bisabuelas, cocineras y jardineras. Todas comparten la misma visión para el bosque alimentario. Imelda García quiere que el jardín sea un espacio abierto donde la comunidad pueda relajarse mientras trabajan en el jardín. Con el tiempo, también le gustaría que fuera un lugar donde los jóvenes pudieran venir y pasar el rato. Angelina Torres espera organizar eventos para unir a la comunidad, donde puedan crear platos con la cosecha del jardín. Al final, quieren dedicar el espacio a su comunidad y esperan que los vecinos puedan disfrutarlo tanto como ellas lo han disfrutado hasta ahora.

“Esto pertenece a la comunidad”, dijo García. “La comunidad se beneficiará de estos árboles. Disfruto estar aquí regando las plantas. Uno se desestresa aquí y compartimos carcajadas; es como una terapia para nosotras y estamos contentas de que la comunidad se beneficie de ello”.

Aunque el bosque de alimentos ha avanzado mucho desde su compra en marzo, todavía le queda un largo camino por recorrer. Con la mitad del terreno desocupado, las mujeres están pensando en diferentes incorporaciones para el espacio, como un área de sentarse con sombra para reunirse o un cobertizo para las herramientas de jardinería. A medida que avance el proyecto, invitarán al vecindario a ser voluntarios en el jardín y asegurarle a la comunidad que el espacio está abierto a todos.         

“[A la comunidad] les gusta la idea, simplemente no creen que sea público porque ven el barandal y el candado. En este momento, los árboles todavía son frágiles y no queremos que los dañen ni se los roben. Una vez que estén listos, abriremos el barandal”, dijo De Luna.

Four women stand in a dirt lot
Niki Barouxis, coordinadora del bosque alimentario de DUG, Karla Loaiza intérprete profesional de la Coalición GES, Angelina Torres, Imelda García y María de Luna en el bosque alimentario de Tierras verdes en el barrio de Elyria-Swansea el 24 de julio. Foto de Daianee Galindo.

Las líderes están agradecidas por todas las donaciones que Tierras Verdes ha recibido para hacer posible este proyecto y se sienten aliviadas de saber que el espacio es propiedad de la comunidad. Cada una está llena de orgullo por el arduo trabajo que han hecho hasta ahora y ansiosas para darle la bienvenida a la comunidad al espacio.

“Sí, hemos trabajado mucho, pero vale la pena y a la comunidad le gusta”, dijo De Luna. “Hay que pensar en el bienestar de la comunidad. Queremos que la gente tenga este espacio para que pueda venir a sentarse, comer algo de fruta y disfrutarlo”.

En el futuro, Tierras Verdes continuará identificando propiedades vacantes que en última instancia podrían transformarse en espacios verdes para mejorar la mitigación de la contaminación del aire. Por ahora, las líderes de Tierras Verdes están trabajando en la recaudación de dinero para comprar material para el jardín y suministrar herramientas a futuros voluntarios.

“Disfruto lo que estamos haciendo aquí. Realmente disfruté hablar sobre este proyecto. Hemos aprendido mucho hasta ahora y planeamos tener otro evento de recaudación de fondos porque todavía necesitamos muchas cosas, pero lo lograremos”, dijo De Luna.

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